No he comido en 5 días.

Para quienes nos siguen en el podcast, Está Cagado, sabrán que, empezando el Lunes 18 del mes en curso, empecé un experimento con un producto llamado Soylent.

La primera vez que leí de éste producto fue, como todo, en internet. Debe de haber sido poco después de que la compañía se anunciara. Y es que el CEO de Soylent, Rob Rhinehart, está dentro de los círculos de los cuáles obtengo mis noticias. Es un individuo joven, ingeniero en software, que lleva una relación extraña con la comida. Cree que comer es una actividad que necesita ser revolucionada. Ya sabes, como el transporte hace más de cien años, la imprenta durante la revolución industrial, entre otros ejemplos.

Sip. Es un chavo raro. No lo niego. Y, a mí en lo personal, me encanta comer. Sin embargo, estoy conciente del gran impacto que lo que como día a día tiene en el planeta y el medio ambiente. De acuerdo a la UNESCO-IHE, elaborar la carne para una hamburguesa estándar, requiere de 120 litros de agua (entre el agua necesaria para regar los pastos de los que se alimentará la vaca o buey, más el agua necesaria para que dicho buey se hidrate, y la cantidad del vital líquido necesaria para procesar ésa carne). Y ésa es una cifra súmamente conservadora. He visto cifras, de fuentes igualmente reputables, alcanzando los 2,000 litros de agua por kilo de carne.

Elaborar un kilo de carne puede llegar a requerir hasta 2-mil litros de agua.

Sumemos a ésto, el hecho de que la cantidad de metáno y otros gases de invernadero que se producen por éstos animales, que desgraciadamente hoy son criados casi exclusivamente para servirnos a los humanos, contribuyen al daño permanente al medio ambiente igual o más que los automóviles que conducimos cada día.

¿No es suficiente? Considera que mi posición, como la de muchos que me leen (si tienes internet, tienes un equipo personal en dónde hacer uso del mismo, tienes drenaje y agua en tu casa), es privilegiada. Pero hay una enorme cantidad, un gran porcentaje de poblaciones que no cuentan con éstos privilegios. En dónde el alimento es escazo. Y sí, podemos hacer caravanas de camiones con comida enlatada, arroz y frijoles, pero la realidad es que una infinidad de poblados en el mundo no tienen acceso a nutrición adecuada. Y alimentar a la creciente población del planeta no es escalable al grado al que necesita serlo. Necesitaríamos multiplicar nuestros ganados y talar más bosques para convertirlos en pastizales; necesitaríamos un planeta más grande que el planeta en el que habitamos para hospedar los requisitos alimenticios de la población mundial, que sigue creciendo, por cierto.

Alimentar a la creciente población del planeta en donde vivimos no es escalable siguiendo los pasos que hemos seguido en las últimas décadas.

Desde que escuché de el producto, me ha causado intriga. No porque no me guste comer. No porque crea que Rob Rhinehart es un genio, opciones como la suya han existido por décadas. Sino por el potencial que tiene el producto de cambiar la forma en la que los individuos privilegiados pensamos en ayudar a los no tanto, y en cambiar nuestros hábitos alimenticios en favor de conservación del medio ambiente. Y porque tiene un nombre bien chingón. Soyent.

Para quienes les suene familiar, el nombre viene de Soylent Green (una película de ciencia ficción de 1973, con Charlton Heston, en español se llamaba «Cuando el Destino Nos Alcance«, en dónde la sobrepoblación en Nueva York ha llegado a tal grado en el que no hay comida (tradicional) para todos, y la comida del pueblo es «Soylent Green» (y otros colores de Soylent), una especie de hojuela masticable de colores, que supuestamente, proporciona los nutrientes básicos y necesarios para sobrevivir… Spoiler Alert (si en casi 50 años no te has dado a la tarea de ver ésta obra…) al final de la película, se revela que Soylent Green es elaborado con cadaveres humanos), en fin, éste producto, es un reemplazo de comida.

El asunto es que habemos mucha gente. Y la población mundial no está bajando y simplemente no es posible escalar la producción agrícola de productos para alimentar a toda ésa gente. Además del chingadazo que le hemos estado dando al ambiente por cientos de años. Quizás un producto, químicamente diseñado para contener todos los nutrientes, minerales, proteínas, carbohidratos y demás propiedades que necesitamos para vivir de manera saludable, y sin sobrepeso, no sea tan mala idea. De igual manera, recordar que la intención no es dejar de comer, la comida es de las cosas más chingonas que hay. Comer y cagar son un verdadero placer, pero imagina que puedas, como Rob Rhinehart, alimentarte de Soylent durante la semana, y comer sabroso y chido el fin de semana.

Para no seguir haciéndo el cuento largo, desde hace mucho tiempo he querido experimentar yo mismo con el producto. Y finalmente, el día Lunes 18 de Marzo, empecé a hacerlo. Desgraciadamente, no es fácil de conseguir en nuestro país, así que tuve a bien importar 2 bolsas de Soylent en polvo. Debería ser suficiente para una semana. Mi objetivo es consumir sólo Soylent desde ése Lunes, hasta que se me acabe la pequeña dotación que tengo del producto.

No tiene una apariencia atractiva, debo admitir, pero no han sido días difíciles. El lunes que empecé, llegue a casa después de trabajar, como a las 7pm, y estaba muy cansado. Para las 10pm me estaba quedando dormido, cosa que no es usual. Normalmente estoy despierto hasta las 2am. El martes hubo crema de frijol en casa de mis papás y tuve que quedarme en la oficina con mi frasco de soylent. El jueves grabaremos el segundo episodio del podcast y contaré más de mi experiencia con Soylent.

De igual manera, planeo hacer un video estilo vlog, de lo que habrá sido una semana sin comida. Tengo antojo de pizza. Es posible que pida pizza para romper con Soylent y regresar a comer. ¿Con qué romperías tú la dieta?

Si quieres saber más, te recomiendo ésta corta entrevista del maestro Neil deGrasse Tyson a Rob Rhinehart.

Update: El fin de semana me agasaje con mis amigos Alma y Rodrigo, quienes me alimentaron un pinche filetote bien chido. No, no tuve problemas digestivos. Pero el Lunes 25 regresé al Soylent. Por lo menos por otro par de días.

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